¿Te sientes un títere de los demás? ¿Te cuesta decir “no”?

¿Te sientes un títere de los demás? ¿Te cuesta decir “no”?

Abraham Lincoln dijo: “Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo”.

Si nos ponemos en observadores, nos daremos cuenta de que existen algunas personas que intentan, mediante mecanismos de persuasión, hacer que otros individuos vean las cosas bajo su misma óptica con el fin de eliminar el razonamiento o juicio del otro, incluso de controlar su comportamiento. Un manipulador experto, por ejemplo, encontrará una manera de llegar a las personas; es como si tuviera la fórmula mágica para resolver todos nuestros males.

Cuando nos falta la asertividad y la confianza en nosotros mismos es cuando somos más propensos a sufrir todo tipo de manipulaciones e influencias “poco sanas”. Es cuando no sabemos decir “No”, defendemos nuestras razones o anteponemos el interés del otro sobre el nuestro. Es también, cuando probablemente hacemos algo de lo que no estamos seguros, de lo que luego nos vamos a arrepentir o nos sentiremos menospreciados.

 

La asertividad es un término derivado de la psicología y suele definirse como “la capacidad de un individuo para establecer su punto de vista de manera sincera y directa, sin sonar agresivo pero sin volverse sumiso tampoco”. De esta manera, no dejamos que alguien sobrepase nuestros límites marcados, sean personales, profesionales o económicos. ¿La buena noticia? La asertividad se puede aprender.

 

Eso no significa ignorar las emociones y los deseos de otras personas, sino la capacidad para alcanzar y defender tus propios intereses, incluso cuando no te sientas apoyado. La persona asertiva no suele rendirse fácilmente, tiene un propósito claro y definido y entra en acción para realizarlo. También puede controlar sus emociones y no se somete a los juegos y/o manipulaciones emocionales de los demás. Puede que lo haga, pero es totalmente consciente de ello. Es un cuidado razonable y racional para defender tus propios intereses, por supuesto, teniendo también en cuenta los intereses de otras personas. Lo que en coaching se denomina Win Win -tu ganas, yo gano-, así que los dos ganamos (en una manipulación normalmente gana solo el que manipula).

 

Ahora bien ¿qué rol cumple la empatía dentro de la psicomanipulación?  “La empatía es la capacidad psicológica o cognitiva de sentir o percibir lo que otra persona sentiría si estuviera en la misma situación vivida por esa persona”. En resumen, es tener afinidades e identificarse con otra persona. Lo saben y lo llevan a la práctica, por ejemplo, en el sector publicitario o cinematográfico usando la música y la imagen para provocar determinadas reacciones en los espectadores. No obstante, si somos conscientes de ello no pasa nada. Soy la primera que necesita pañuelitos de papel viendo algunas películas o taparse los ojos del susto en otras.

 

Con esto quiero decir que las personas empáticas tienen más facilidad para ayudar al otro sin esperar nada a cambio, dado que lo hacen desde la comprensión en vez de medir solo el beneficio que puedan obtener de ello. Estudiando este fenómeno más profundamente, encontraríamos muchas más razones por las cuales las personas son manipuladas o se dejan manipular. Y seguramente ya podríamos dar una lista de nombres de nuestro entorno que entran en estos juegos.

 

Si nos ponemos en observadores, nos daremos cuenta de que existen algunas personas que intentan, mediante mecanismos de persuasión, hacer que otros individuos vean las cosas bajo su misma óptica con el fin de eliminar el razonamiento o juicio del otro, incluso de controlar su comportamiento. Un manipulador experto, por ejemplo, encontrará una manera de llegar a las personas; es como si tuviera la fórmula mágica para resolver todos nuestros males.

 

¿Qué tipo de personas resultan más propensas a caer en la psicomanipulación?

 

  • Las personas con baja autoestima, porque buscan el reconocimiento de los demás o una figura de autoridad como modelo para identificarse. Incluso transforman en verdad absoluta lo que les dice esa figura o pueden sentir culpa si no complacen al manipulador.
  • Las personas con un bajo nivel de conocimiento, porque se les puede “vender” más información (no necesariamente verdadera).
  • Las personas con poca experiencia en la vida que no tienen una amplia escala comparativa y más fácilmente serán influenciados por los demás.
  • Las personas que buscan su lugar en la vida, porque alguien que les habla de una manera determinada, decidida, mostrando su conocimiento e “interés” en ellas (lo tengan o no) les puede seducir y manipular en su propio interés.

 

Según el profesor de psicología Robert B. Cialdini hay 6 razones principales, basadas en las normas básicas del control psicológico de la conducta humana por las cuales podemos estar más predispuestos a la manipulación:

 

  1. Principio de Reciprocidad: cuando recibimos algo, nos podemos sentir obligados a devolverlo o dar algo a cambio.
  2. Principio de Coherencia: a la hora de tomar cualquier decisión podemos notar la “presión” de comportarnos de acuerdo a nuestro compromiso.
  3. Principio de la Aprobación Social: actuamos de la misma manera que lo hace la sociedad o sub-grupos sociales para lograr la aceptación de la misma.
  4. Principio de la Simpatía: raramente compraremos algo a alguien que no nos gusta.
  5. Principio de la Autoridad: lo que dice alguien nos puede influir más o menos dependiendo del nivel de autoridad que tenga.
  6. Principio de la Escasez: las oportunidades parecen más valiosas cuanto más difíciles nos resulta conseguirlas.

 

Cualquier influencia se puede definir como una acción dentro de estos principios básicos. Casi todos conocemos la sensación de engaño o hemos caído en la red de influencia tóxica. No obstante, tengo otra buena noticia: estos seis principios, por lo general, suelen funcionar en un primer momento, pero tienen menor fuerza en una relación de larga duración. De esta forma, si una vez te has quemado con fuego no pongas la mano otra vez, porque ya sabes qué te va a pasar; salvo que eso sea realmente lo que quieras...

 

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